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Viernes 30 de Julio de 2010 | 07:15 h

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Enfermeras competentes en Atención Primaria de Salud

14 de Octubre del 2009

Foto-MLopez.jpgManuel López Morales. Prof. EU Enfermería Virgen de las Nieves de Granada..De hecho, ya sea espontáneamente o en proyectos experimentales, la población va reconociendo a las enfermeras comunitarias como un agente de salud resolutivo y accesible. Sólo falta que lo reconozca también el sistema sanitario.

El debate sobre el incremento de competencias de las enfermeras del sistema sanitario español esta abierto sólo en aquellos foros o ámbitos en los que se recela del mismo.

En la práctica clínica las enfermeras asumen cada vez con más eficiencia, y mayor reconocimiento por parte de los ciudadanos, todas las innovaciones asistenciales, los nuevos modelos de gestión, las nuevas intervenciones que se incorporan a las carteras de servicios[i], etc. Las enfermeras han sido siempre un colectivo muy disciplinado. Demasiado quizá, pues la actitud sumisa, la falta de autoestima, la anorexia de poder, roza el pecado por omisión[ii]. Omisión que se traduce en costes de oportunidad al inhibirse iniciativas, al dejar de hacer aquello que no está previamente indicado, al permitir que otros asuman un liderazgo inmerecido.

Tales costes de oportunidad no se han hecho suficientemente visibles. En épocas de abundancia se notan menos las ineficiencias del sistema. Fácilmente se incurre en derroche sin ser amonestado. Sin embargo, en épocas de crisis es preciso un ajuste más fino entre lo que realmente se necesita y lo que es posible ofertar desde los servicios públicos.

El discurso apocalíptico sobre la falta de médicos[iii] carece de sentido en uno de los países donde la tasa de médicos por habitante es de las más altas del mundo. Mientras, en cuanto a enfermeras, se ubica en los puestos más bajos del ranking de los países europeos[iv]. ¿No será que estamos contratando médicos para hacer algo que en los países de nuestro entorno lo hacen las enfermeras

Esto es ineficiente e ineficaz. Ineficiente porque las enfermeras, haciéndolo igual de bien, lo hacen a menor coste[v],Ineficaz porque las competencias médicas no son las más apropiadas para la prestación de cuidados enfermeros.

En Atención Primaria lo más aplicable es el criterio de la Eficiencia, pues son muchas las actividades compartidas, desempeñables por ambos profesionales, tanto en el ámbito de la promoción de la salud y prevención de la enfermedad (intervención comunitaria, Educación para Salud,  programas de salud …), como en la atención clínica básica (atención de problemas crónicos, abordaje de patología sencilla, gestión de la demanda cotidiana …)[vi].

La población está cada vez más informada y más formada. Sin embargo mantenemos estilos de relación muy asimétricos, ejerciendo una hipertrofiada relación de agencia, tutorizando y asumiendo responsabilidades sobre la salud de la comunidad que ahoga la capacidad de respuesta del sistema sanitario. No hacen falta más médicos. Lo que hace falta son pacientes más responsables.

Los individuos, las familias, las comunidades, son los verdaderos responsables de su salud. Nosotros somos asesores para la toma de sus decisiones, sugiriendo pautas de conducta, informando sobre las consecuencias de cada una de las opciones, o indicando el uso de remedios para sus problemas. Pero la responsabilidad última es del sujeto/familia que hace o deja de hacer aquello que le conviene.Creerse salvador del mundo, asumiendo el éxito o el fracaso de cualquier ciudadano en el cuidado de su salud, es una inadaptada actitud paternalista. No conduce mas que a una medicalización de la vida cotidiana y la anulación de las capacidades propias del sujeto para su autocuidado.

Esta plenipotencialidad frecuentemente esgrimida por muchos galenos enturbia la visión de la realidad, arrogándose la única verdad y negando las competencias de cualquier otra agencia en el ámbito de la salud, la vida o la muerte.

Los gestores de los sistemas sanitarios están obligados éticamente a defender los derechos y salvaguardar los intereses de los contribuyentes. Deben equilibrar las carteras de servicios según las posibilidades de la tecnología y la ciencia. Y a veces el criterio científico contradice el criterio del sentido común. ¿Es necesario titularse y especializarse en medicina para resolver una infección de orina cuando la mayor parte de ellas no llegan a la consulta médica? ¿y para curar un catarro, aliviar un dolor articular, una gastroenteritis ….?

La atención cotidiana en consulta de AP es bastante desequilibrada. Tenemos pacientes sobreprotegidos, hiperrevisados, hipercontrolados, … pero no llegamos a intervenir sobre muchos factores de riesgo que degenerarán en esos problemas que después saturarán tales consultas. Y es que en el fondo preferimos la medicina curativa, la que se aprende en las facultades de medicina.

Este paradigma médico, intensivo en el uso de tecnología y farmacoterapia, biologicista y positivista, casa mal con la realidad social, donde las conductas relacionadas con la salud no tienen explicaciones racionales al 100%; donde las tradiciones, así como las nuevas tecnologías, la TV o el cine tienen una importante influencia[vii].

Quizá esta disonancia entre el paradigma biomédico y la realidad social influya en el fenómeno “huida” de los Médicos de Familia. En las últimas convocatorias MIR se han quedado muchas plazas vacantes, y no es un fenómeno exclusivo en España[viii].

Hay otros agentes de salud, con paradigmas profesionales distintos, que pueden aportar otro abordaje de los problemas en torno a la salud y la muerte. La metodología enfermera, por ejemplo, incluye entre sus principios la negociación con el paciente sobre plan de cuidados a realizar. Igualmente establece entre sus objetivos la autonomía del sujeto, contribuyendo y facilitando el autocuidado del individuo/familia.

Si se revisase la distribución institucional de responsabilidades entre profesionales quizá llegaríamos a un mejor equilibrio entre necesidades y oferta. De hecho, ya sea espontáneamente o en proyectos experimentales, la población va reconociendo a las enfermeras comunitarias como un agente de salud resolutivo y accesible. Sólo falta que lo reconozca también el sistema sanitario.

Los nuevos planes formativos, donde el Grado en Enfermería se estudiará en cuatro años[ix], y la especialidad, con otros dos años de duración, colocarán en nuestros centros de salud a enfermeras con seis años de formación reglada. No es posible, no es eficiente, no es ético, seguir pensando en las enfermeras como profesionales de segundo orden.


[i] Bonnie Sibbald. Should primary care be nurse led? Yes. BMJ 2008;337:a1157

[ii] Lunardi V, Meter E, Gastaldo D. ¿Es ética la sumisión de las enfermeras? Una reflexión acerca de la anorexia de poder. Enferm Clin 2006; 16(5):268-274.

[iii] García M, Amaya C. ¿Faltan médicos en España? Ars médica: revista de humanidades, 2007 Nov: 6 (2): 152-170.

[iv] Rodríguez Gómez, JA. Una visión enfermera. Rev Adm Sanit. 2008; 6 (3): 423-38

[v]  Mehrotra A. Comparing Costs and Quality of Care at Retail Clinics With That of Other Medical Settings for 3 Common Illnesses. Annals of Internal Medicine, 2009;151:321-328

[vi] Fiona Godlee. What skills do doctors and nurses need? BMJ 2008;337:a1722

[vii] Hernández I, Arenas ML y Valde R. El cuidado a la salud en el ámbito doméstico: interacción social y vida cotidiana. Rev. Saúde Pública vol.35 no.5 (2001)

[viii] Barber Pérez P y González López-Valcarcel. Oferta y necesidad de especialistas médicos en España (2008-2025). Univ de las Palmas de Gran Canaria. 2009

[ix] Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales

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