E-Ras: semanario on-line de actualidad sanitaria

Ir directamente al contenido

Area de suscriptores:

Viernes 30 de Julio de 2010 | 07:09 h

Principal

Reflexiones sobre la Pediatría de Atención Primaria

fenando-malmierca.jpg

Por Fernando Malmierca Sánchez. Vicepresidente de Atención Primaria. Asociación Española de Pediatría.

Hemos declarado repetidamente que los Médicos de Atención Primaria no son solo los Médicos de Familia, sino también los Pediatras de Atención Primaria... Que no se pierda el modelo español de PAP de atención directa e integral al niño.

La preocupación por la Atención Primaria (AP) en España, por su desarrollo o por lo menos por evitar su deterioro, no solo ha sido manifestada por los Médicos de Familia, sino también por el amplio colectivo de Pediatras de Atención Primaria (PAP) que desde el principio de la implantación de la AP en España ha venido trabajando en la misma y contribuyendo a su progreso.

De hecho lo han manifestado los pediatras de AP a través de sus Sociedades Científicas en el sector (SEPEAP y AEPap) y también de la que podemos considerar Sociedad Madre que agrupa a todas ellas, la Asociación Española de Pediatría (AEP), denunciándolo en numerosos foros, debates, y publicaciones y participando de diverso modo desde el principio, tanto a nivel nacional como autonómico, en el desarrollo de las estrategias de AP XXI, con la intención de encontrar soluciones; pero hemos llegado a 2.010 sin que AP XXI aporte remedios reales y sobre todo recursos económicos adecuados.

Hemos declarado repetidamente que los Médicos de Atención Primaria no son solo los Médicos de Familia, sino también los Pediatras de Atención Primaria y a principio del siglo XXI debería estar claro que la existencia del Pediatra de Equipo en la AP ha servido tanto para mejorar esta de un modo global, como para mejorar específicamente la salud del niño en España, por lo tanto no debería existir una minima duda de la necesidad de esta figura en los centros de salud, como verdadero especialista que debe dar la atención integral a los niños, a la vez que contribuye a la salud publica de la comunidad.

Bien es cierto que para complicar las cosas han aparecido numerosas circunstancia que están poniendo en peligro el sistema, sobre todo la escandalosa falta de médicos y concretamente de especialistas en pediatría, cuando además en todos estos años se han incrementado las funciones que el pediatra ofrece en AP y el numero de puntos donde ofrecerlas; carencia que no es nueva, podemos referirnos a trabajos publicado en 1.995 en Anales de Pediatría donde ya advertíamos de plazas de pediatría ocupadas por no especialistas. No se ha sabido planificar.

Pero no solo no se han puesto soluciones a la PAP, corrigiendo los problemas que hemos denunciado, lo que es peor, las decisiones que están tomando las Administraciones Sanitarias en los últimos tiempos, lo único que hacen es lesionar más el sistema y con ello ser la causa de un retroceso en la asistencia sanitaria al niño que nos hará volver a como estábamos hace 25 – 30 años, es decir los niños españoles perderán la calidad pediátrica que se ha ganado en estos años.

Se intenta dar la solución a base de quitar funciones a los pediatras que prestan la atención directa al niño, en suma rebajando la calidad asistencial; bien se hará en dar publicidad a lo que se pretende y que la población conozca que por una serie de motivos diversos, la solución que se va a dar es que sus hijos no sigan recibiendo la asistencia pediátrica que ha recibido en los últimos 25 años y que tan evidentes resultados ha dado para la salud infantil en España.

Aunque nos estamos refiriendo a la Pediatría de Atención Primaria, debemos tener en cuenta que una disminución de la calidad en este sector, va a tener como consecuencia inmediata un descenso en toda la pediatría, es decir también en la hospitalaria, donde tendrán que dedicar su tiempo a patologías y problemas que se resolvían o evitaban en el sector primario, no pudiéndolo aplicar a lo que la ha caracterizado estos años, la asistencia a áreas especificas, por pediatras especializados en las mismas.

Pero es que con los proyectos filtrados como globos sondas, no solo desciende la PAP y la asistencia hospitalaria; con planes como la denominada “Troncalidad” se conseguirá drástica y puramente acabar con la Especialidad de Pediatría, cada cual que saque las conclusiones pertinentes, si esto ocurre.

Temores para la Pediatría de Atención Primaria
Las plazas de pediatría orgánicamente proyectadas pueden ser buenas, pero no del todo, pues hay algunas como las cubiertas por los denominados “Pediatras de Área” que no tienen capacidad funcional suficiente.

La corrección de la evidente carencia actual de pediatras, no solo pasa por la formación vía MIR del numero necesarios de pediatras, también hay que conseguir que su situación sea lo suficientemente satisfactoria para que no emigren a otras comunidades o países o hacia la medicina privada, y hablamos de recursos suficientes, igualdad entre Comunidades Autónomas, horarios, conciliación familiar, satisfacción laboral, facilidades para formación, etc. Enumerar todo daría para otro artículo.

Y los experimentos con gaseosa; no se pueden aceptar figuras como la de “pediatra mixto” que quiere imponer comunidades como Madrid, donde se pasa de un pediatra de AP con dedicación total a su labor, conociendo el entorno y a “sus niños”, a un pediatra para todo, es decir para casi nada, donde una plaza de pediatría de AP cada día puede ser atendida por un pediatra diferente, con lo que desaparece la figura del PAP como pediatra de cabecera, que conoce, atiende y sigue al niño en todo su desarrollo tanto en la vertiente curativa, como en la preventiva, así como al entorno comunitario y familiar.

Tampoco nos vale que se le cambie de nombre con la ultima denominación que le hemos oído a los gestores “pediatra multidisciplinar”, confundiendo con el termino, pues con el mismo se sigue pretendiendo tener el pediatra para todo, de cualquier modo y en cualquier lugar; eso de un medico multifunción no es más que una medida economicista que privara a los niños de una asistencia especializada y con capacitación especifica, pues lo mismo debe estar en una UCI, o en neonatología, que en la planta de infecciosas o atención primaria; que intercambien sus funcione sin una continuidad en su puesto, será malo para el pedíatra, para la asistencia de calidad y por lo tanto para el niño.

Temores para la PAP y para toda la Pediatría
Poner de manifiesto públicamente la calidad de la pediatría española no es cuestión de corporativismo, está reconocida a nivel mundial y se ve con los resultados inmejorables y crecientes durante los últimos 30 años, y ello es debido, entre otras circunstancias, a la formación vía MIR de los especialistas en pediatría durante 4 años, que ya se estaba declarando como corta y pidiendo incrementar a 5.

Esta calidad repercutía tanto en la pediatría de AP, como en la Hospitalaria, en su vertiente de pediatría general y en las subespecialidades o áreas especificas.

Pues bien, cuando está alcanzando su mayor desarrollo y reconocimiento oficial, cuando se esta planteando el recambio generacional para un futuro próximo, una nueva pretensión de la Administración es acabar con esta formación y trasformarla incardinando la formación pediátrica en un Tronco Común con toda la atención medica y dedicando dos años a la formación de ese tronco común (que servirá para pediatras, otorrinos, o dermatólogos) y solo dos años para formación especifica en pediatría.

¿A quien se le puede ocurrir que en dos años los médicos en formación van a adquirir los conocimientos y habilidades que hasta ahora se adquirían en cuatro?

Creo que si podemos contestar, solo se le puede ocurrir a aquellos que no les preocupe la calidad de los especialistas en pediatría y como consecuencia que no les importe para nada la salud de los niños españoles.

Habrá que decir alto y claro, que quienes quieren imponer el nuevo sistema, si lo logran, serán los responsables de lo que reciban los futuros españolitos.

¿Que deseamos los Pediatras de Atención Primaria?
Que no se pierda el modelo español de PAP de atención directa e integral al niño, que se siga mejorando el sistema actual; que se le dote de medios y recursos humanos, con soluciones intermedias y no fijas, en los años que tarde en conseguirse estos últimos.

Modular cuestiones como la presión asistencial, corrigiendo la accesibilidad mal entendida, explicando que una cosa es que todo ciudadano pueda acceder al Sistema Sanitario Publico y otra unas actividades de puertas abiertas indiscriminadas que solo sirven para un consumo inadecuado de recursos; hágase política sanitaria y no política con la sanidad.

Que no se retroceda para nada en la calidad que en estos momentos poseen los pediatras, no solo en la Pediatría de AP sino en toda la pediatría, es decir que la formación en pediatría sea un tronco en si, que el tronco sea la pediatría, no incrustada en otras muchas especialidades.

Que se acaben de desarrollar oficialmente las especialidades o áreas específicas de pediatría.

Que para ello se escuche a los expertos es decir las Sociedades Científicas y a la Comisión de la Especialidad, a estas les interesa la calidad, no la política; y para las cuestiones laborales colaborando con los sindicatos profesionales.

Que se informe claramente a la población, esta debe tener conocimiento de lo que se le va a ofrecer a sus hijos actuales y futuros.

Ayudas a la navegación