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Viernes 30 de Julio de 2010 | 07:15 h

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¿Sobran o faltan enfermeras en España?: ¿sobran o faltan analistas poco rigurosos?

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Por Carlos Alvarez Nebreda. Miembro del Comité Editorial de la Revista de Administración Sanitaria

Se hace preciso homogeneizar los registros de los profesionales, y crear grupos de estudio para que analicen que competencias deben desarrollar las enfermeras a partir de la entrada en vigor de los denominados planes de “Bolonia”.

¿Sobran o faltan enfermeras en España?: ¿sobran o faltan analistas poco rigurosos?

Para poder responder a la primera pregunta con cierta rigurosidad, se hace preciso  definir o aclarar dos aspectos necesarios e importantes, uno de tipo conceptual, y otro de tipo competencial. Para ello es preciso hacerse previamente otras dos preguntas: ¿Qué es una enfermera? y ¿Qué competencias esperamos de ella?

La primera se hace preciso porque estamos comparando el número de enfermeras registradas en diferentes países del mundo cuando su definición, función y contaje no es homogéneo. A modo de ejemplo, la O.M.S. al referirse al personal de enfermería, incluye a las auxiliares de enfermería, en España no. En muchos países, incluso de la Unión Europea las matronas son una profesión distinta de la de enfermera, en España no, luego los datos son necesariamente distintos y su comparación así, en bruto, no nos puede llevar más que al error.

La O.M.S. en su informe denominado “Salud en el mundo para el año 2006”, último publicado en el que se recogen datos de los profesionales sanitarios, especifica  que en España existen 315.200 enfermeras y 6.291 parteras, datos que  no coinciden con los aportados por el Instituto Nacional de Estadística de España ni por la Organización Colegial de Enfermería. ¿Dónde está la diferencia?. Que la O.M.S. en el cuadro destinado a la distribución de los profesionales sanitarios, ha incluido en la columna de enfermeras a las auxiliares de enfermería, y es de suponer que ha restado a las matronas para incorporarlas a la columna de las parteras. 

Este error de base nos lleva a hacernos varias preguntas más. La primera: ¿de qué fuentes bebe la O.M.S. para conocer el número de auxiliares de enfermería en España?. Como todos sabemos no existen en España Colegios Oficiales de Auxiliares de Enfermería ni registro de ellas en otras instituciones. Es de suponer que estos datos los aporta el Ministerio de Sanidad y Consumo, por lo que sería aconsejable que los hicieran públicos y de no ser así, que es lo que me temo, que nos expliquen que ingredientes han utilizado en la cocina estadística antes de provocar la confusión que generan al aportar estos datos. 

La segunda, ¿de dónde obtienen el número de matronas?. Los Colegios Profesionales tienen la competencia delegada por parte de las Administraciones Públicas de registrar a los titulados enfermeros, requisito imprescindible para quedar habilitados para el ejercicio profesional, pero no a los especialistas, al menos no de forma obligatoria, por lo que para obtener este dato habría que recurrir a otro tipo de estudios que, como ya he comentado, sería aconsejable que nos dijeran, quienes los  utilizan, como han obtenido ese dato.

Frente a los datos aportados por la OMS, la Comisión Europea, a través de uno de los múltiples informes que presentan (Eurostat: 2007), en el que se recoge el número de enfermeros registrados en Europa, dato más homogéneo que el de la O.M.S. dado que en la Europa Comunitaria disponemos de, al menos dos Directivas en las que queda definido lo que es el enfermero responsable de los cuidados generales: la Directiva  77/453/CEE del Consejo, de 27 de junio de 1977, sobre coordinación de las   disposiciones legales, reglamentarias y administrativas relativas a las actividades de los enfermeros responsables de cuidados generales y la Directiva 2005/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 7 de septiembre de 2005, relativa al reconocimiento de cualificaciones profesionales, recoge que el número de enfermeras en España es de 237.775, frente a las 315.200 de la OMS. Una diferencia del 25% en el mismo período estudiado. Nada más….y nada menos, para dos instituciones de reconocido prestigio como son la OMS y la C.E.

El otro aspecto no menos importante al que hacía referencia en el primer párrafo es el de definir que competencias pretendemos que desarrollen las enfermeras en los próximos años.

A modo de ejemplo, la cirugía menor que tradicionalmente flebotomianos, cirujanos menores, ministrantes, practicantes, A.T.S. y enfermeras han desarrollado en los últimos siglos ¿debe sobrecargar la agenda de los médicos de familia, o por el contrario deben retornar a las enfermeras?. Otra no menos importante es si los controles o atención al niño sano en atención primaria deben ser realizados por pediatras o por enfermeras. Hay que tener en cuenta que una enfermera, con los nuevos planes de estudios aprobados, se formará durante cuatro años en la universidad y, si como desarrollo de las especialidades enfermeras aprobadas, éstas se especializan en pediatría, es decir, dos años más en régimen de residencia, habría que planificar que nuevas competencias adquirirán, incluidas aquellas que puedan entrar en colisión con los pediatras de los E.A.P.?  

A mi modo de ver, parece ser que hay un cierto consenso de que la enfermera, en general, esta “infrautilizada” y de manera especial en Atención Primaria. Otro problema es qué tipo de problemas generaría este incremento de competencias de las enfermeras con respecto a los profesionales médicos, pero ese sería otro debate.

La Organización Mundial de la Salud, en su I Asamblea celebrada en 1947, y no por casualidad, definió los sistemas de información sanitaria como “aquellos mecanismos encargados de recoger, tratar, analizar y transmitir la información necesaria que nos permita planificar los sistemas sanitarios”, si pretendemos, que a veces lo dudo, ser un poco rigurosos con las informaciones que lanzamos a los lectores, debemos, en la fase de la recogida, definir previamente y con la mayor nitidez posible, que es lo que estamos recogiendo; posteriormente, en la fase del análisis, tratar de forma separada o conjunta las variables distintas, según proceda, pero conscientes de lo que estamos haciendo porque si no, difícilmente lo que transmitimos a los estudiosos y gestores sanitarios, les permitirá planificar lo que sea, con una cierta lógica y rigor.

Se hace preciso por tanto, homogeneizar los registros de los profesionales, creo que esa función la pueden desarrollar perfectamente los Colegios Profesionales a través de su Consejo General, y crear grupos de estudio para que analicen que competencias deben desarrollar las enfermeras a partir de la entrada en vigor de los denominados planes de “Bolonia”, de no ser así, seguiremos en esta jungla de datos contradictorios, fuga de profesionales, rebrote del intrusismo y servicios enfermeros de dudosa calidad,  prestados por profesionales con títulos homologados por imperativo legal, que no por homogeneización de las enseñanzas teóricas y prácticas aprehendidas en las universidades. 

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